Historias de hotel
Domingo, tardecita...el ocaso diría un poeta, merodeaba por la recepción y la vi bajarse de un auto me llamó la atención su actitud irreverente y el portazo que le dio al vehículo confirmó la pelea que acababa de tener con el ocupante masculino, avanzó decidida hacia mí...pidió ver una habitación single, la conduje hasta ella apenas la miró dijo que la tomaba, firmó el libro, volvio al auto y sin subirse le dijo algunas palabras al conductor que más se exasperó y le gritó algo al mísmo tiempo en que ella giraba sobre sus talones e ingresaba sin decir palabra...pelea de novios dije para mis adentros, por su registro sabía que ella procedía de una locación vecina a unos 130 km, sin equipaje...uno le dispensa especial atención a este tipo de pasajeros, nunca se sabe que idea pueden tener y justo se les ocurre en el hotel...yo corro con doble desgracia , además soy madre, esa muchachita podría ser una de mis hijas...me preocupé...pasé un par de veces por su puerta y se escuchaba un leve sollozo ahogado seguramente con la almohada, me rompía la cabeza cómo hacer contacto...la dejé que se tranquilizara pero mis hijas entendieron el código "Attenti a la chica de la 6"...la alerta estaba dada, cualquier movimiento en el pasillo nos dirigia la mirada a la puerta de "la 6"...nada... Como a las tres horas se abrió su puerta, se notaba que se habia lavado el rostro, su cabello ahora recogido y la ausencia de maquillaje la hacian más niña, su expresión antes altiva expresaba cierta calma y sencillez, así...con voz muy suave preguntó dónde comprar algo para comer...por dentro pensé; buena señal, cuando de la angustia pasamos al hambre es que buscamos recuperarnos como sea, le indique donde (cerquita, a la vuelta de la esquina hay un negocio que vende DE TODO) y al rato volvió con su compra rumbo a su habitación, por el camino se cruzó con Michu, ese personaje irreverente tambien con forma de gato, pelaje de gato, indiferencia de gato que se pasea sin importarle de nadie por los pasillos...la miró con sus ojos verdes intensos y parecía que ella había quedado petrificada...verlos de lejos era algo especial...nosotras que conocemos a ese soberbio que amamos sabíamos que en cualquier momento saldría corriendo a refugiarse en nuestro office...ella extendió su mano, lo alzó...el se dejó...nosotras conteníamos el aliento, no es agresivo, jamás lo fue...pero nunca nadie habia intentado agarrarlo y menos alzarlo, lo acariciaba...lo estrujaba contra su pecho...le hablaba como contándole su dolor...él no se resistía...después de un largo rato lo dejó nuevamente en el piso y él siguió su camino...ella sonreía de lejos.
El personaje que menos esperábamos había hecho contacto, le habia dejado su magia en ese pequeño momento en que se dejó abrazar por alguien que necesitaba ese abrazo...cómo no amar a los animales si perciben el dolor, la alegría, la enfermedad, la muerte y están allí para acompañarnos. La chica de la 6 apagó la luz temprano...Michu ya estaba acomodado con Alelí, mi hija menor, su compañera inseparable, el resto de los pasajeros habia partido en su mayoría, todos estábamos mas relajados, fue una noche tranquila. Una noche más.



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