Desde la bella Carmen de Patagones...a orillas del Río Negro.
.
.

sábado, diciembre 29, 2007

Decálogo para el 2008.





-›¦‹- Regala una sonrisa cada día...

Con ella te sentirás felíz y mejor quien la reciba.


-›¦‹- Sueña

Aunque en la realidad tus pies toquen la tierra.


-›¦‹- Llora...

Cuando una nostalgia o una tristeza te lo pida.

Una lágrima no es debilidad y te ayudará a recuperar una sonrisa.


-›¦‹- Perdona...

Tus propios tropezones y los ajenos. Lo importante es darte

y dar la posibilidad de pararte y volver a caminar.


-›¦‹- Intenta...

Todo lo que sientas latir en tu corazón y en tu alma,

creyendo que te puede hacer felíz.


-›¦‹- Valora...

Tanto los pequeños como los grandes regalos que te dé la vida.

Juntos llenarán tu corazón de felicidad.


-›¦‹- Guarda...

Cada enseñanza recibida, cada afecto compartido,

como un tesoro porque siempre te harán sentir vivo.


-›¦‹- Descarta...

Todo aquello que pueda hacerte daño o

sepas que no tiene sentido.


-›¦‹-Rescata...

Todo lo que te permita crecer y ser felíz en familia y

con tus amigos.


-›¦‹-Comparte...

Con todos los que te rodean lo mejor de tí y siente que

vale la pena creer, soñar y vivir por un mundo mejor.



PONERLO EN PRACTICA DEPENDE SOLO DE

NOSOTROS.






martes, diciembre 25, 2007

Templando el acero

Cuenta la historia del herrero que después de su juventud llena de excesos, decidió entregar su alma a Dios.

Durante muchos años trabajó con ahínco, practicó la caridad, pero, a pesar de toda su dedicación, nada parecía andar bien en su vida, muy por el contrario sus problemas y sus deudas se acumulaban día a día.

Una tarde, un amigo que lo visitaba y que sentía compasión por su situación difícil, le comentó:


"Realmente es muy extraño que justamente después de haber decidido volverte un hombre temeroso de Dios, tu vida haya comenzado a empeorar.
No deseo debilitar tu fe, pero a pesar de tus creencias en el mundo espiritual, nada ha mejorado.

El herrero no respondió enseguida, él ya habia pensado en eso muchas veces, sin entender lo que acontecía en su vida, sin embargo, como no deseaba dejar al amigo sin respuesta, comenzó a hablar, y terminó por encontrar la explicación que buscaba.

He aquí lo que dijo el herrero...

"En este taller yo recibo al acero aún sin trabajar y debo transformarlo en espadas.
¿ Sabes tú cómo se hace esto?
Primero caliento la chapa de acero a un calor infernal hasta que se pone al rojo vivo, enseguida, sin ninguna piedad, tomo el martillo más pesado y le aplico varios golpes, hasta que la pieza adquiere la forma deseada.
Luego la sumerjo en un balde agua fría, y el taller entero se llena con el ruido y vapor, porque la pieza estalla y grita a causa del violento cambio de temperatura.
Tengo que repetir este proceso hasta obtener la espada perfecta, una sola vez no es suficiente".

El herrero hizo una larga pausa y siguió:

"A veces, el acero que llega a mis manos no logra soportar ese tratamiento. El calor, los martillazos y el agua fría terminan por llenarlo de rajaduras.
En ese momento, me doy cuenta de que jamás se transformará en una buena hoja de espada y entonces, simplemente lo dejo en la montaña de fierro viejo que ves a la entrada de mi herrería".

Hizo otra pausa más y el herrero terminó:

"Sé que Dios me está colocando en el fuego de las aflicciones.
Acepto los martillazos que la vida me da y a veces me siento tan frío e insensible como el agua que hace sufrir al acero.
Pero la única cosa que pienso es:
Dios mío, no desistas, hasta que yo consiga tomar la forma que tú esperas de mí.
Inténtalo de la manera que te parezca mejor, por el tiempo que quieras, pero nunca me pongas en la montaña de fierro viejo de las almas.
Para que un día yo también pueda decir...

"He peleado la buena batalla.
he acabado la carrera,
he guardado la fe "
2 Timoteo 4, 7


Cuántas veces nos sentimos en manos del "herrero", los golpes de la vida nos dejan aturdidos, doloridos, pasmados como entrando al agua fría...Personalmente sólo pido fuerz
as para mantenerme en pie y si es posible ponerle el hombro a otros.



Felíz Navidad

que la bendición de Dios descienda sobre todos colmándolos de salud, paz , amor, trabajo, dignidad.










miércoles, diciembre 12, 2007

Mi paraíso cotidiano...

Así lo llamo yo...mi paraíso, mi lugar en el mundo o mi mundo; no importa como cada uno lo denomine , es el sitio donde "acomodo" mis sentimientos... A veces lo cuido hasta la exasperación, otras, lo dejo en el peor de los olvidos...los pastos crecen, las flores se caen o se secan, los tallos jóvenes se tuercen y de reojo me amonesto por la dejadez y sola me excuso en la falta de tiempo o ... de ganas. Las últimas calas avisan que el tórrido verano esta próximo. Las hortensias demandan mas agua y a cambio se cubren de flores.
Los Aloe Vera asoman sus largas varas coralinas.

La impetuosa lantana se enciende con los colores de la bandera española. Las aljabas se llenan de ramilletes exuberantes, cayendo pesadas como campanas coloridas. Los malvones despiertan al sol...naranjas , rojos, blancos, tapizando los rincones. La tuna santiagueña aclimatada después de varios años despliega su belleza.

La espinosa Santa Rita se abraza a los muros y caen pesadas sus fulgurantes coronas.


Las retamas, los jazmines y las madreselvas se turnan para desparramar sus aromas mañaneros...
Así mientras recorro "mis" lugares mate en mano, me lleno el alma de aromas y colores...hay muchas flores que son la suma de gajitos regalados...otros robados, pero todos reflejan el trabajo y el cuidado de años; orquídeas, alelíes, lavandas, cuando las veo recuerdo el terreno vacío...los comienzos; esas palmeras que hoy brindan su sombran nacieron y crecieron bajo mi atenta mirada, como la vida mísma fueron parte de todo lo que me rodeaba, como mis hijas, mis amigos. Los jazmines trepadores se aferran a las guías que escalera mediante enlacé a las columnas desnudas cuando el vértigo era más un desafio que el temor a romperse algo.Cada sector guarda su recuerdo, su vivencia...los te de menta después del almuerzo; con la menta fresca recién cortada...las salsas con aroma a salvia y orégano....sí, también las aromáticas culinarias están presentes...la cúrcuma invade con su olor penetrante despues de la lluvia todo el ambiente, el tomillo se desborda del gran macetón buscando tierra debajo de la lavanda, el romero perfuma el paso al menor roce involuntario...todas y cada una son un referente de mis momentos...cómo no amarlas...si forman parte de este...mi paraíso cotidiano.