Desde la bella Carmen de Patagones...a orillas del Río Negro.
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lunes, noviembre 08, 2010

Historias de Hotel.

Parece un fantasma, los ojos hundidos esconden la mirada perdida, lejana...Está delgado, atrás quedó esa figura compacta, el vientre prominente que dejaba entrever el guardapolvo blanco abierto. Ya no mantiene la consulta que ostentaba en el hospital y la clinica, siempre llena de gente que en los pasillos comentaban su excelencia con el bisturí.
Recuerdo cuando me operó, hace unos 11 años, en 3 días resolvió mi entrada al quirófano, yo "llevaba" loca del dolor unos 10 meses por una eventración producto de la cesárea de mi hija menor.
Su gesto serio, adusto, me intimidaba al principio, de pocas palabras y menos sonrisas pero su trato compensaba en calidez. Cuando Alelí (mi hija menor) tuvo que operarse por dos glándulas salivales obstruídas lo elegí nuevamente, a pesar del miedo que me producía la idea de la anestesia general, su voz me tranquilizó diciendo que era algo más que simple y cuando se la llevaba en la camilla muerta de risa haciéndole cosquillas supe que todo iría bien.
A pesar de no concurrír a su consulta con posterioridad, no volví a verlo en el hospital y como este es un lugar pequeño tampoco lo veía en la ciudad, los rumores corrían; que se habia ido en medio de un gran conflicto familiar, que la mujer lo habia encontrado con "otro", que habia tenido un lío con un paciente, que el hospital no lo queria más, que se había querido suicidar... Después el silencio, otros cirujanos ocuparon su lugar. Y su nombre se olvidó.

Cuando ella entró a la recepción y me abrazó yo me quedé un tanto congelada, juro que no la conocía aunque mi mente buscaba por todos sus recovecos algún recuerdo que la asociara a algo... a alguien.
Enseguida me pidió perdón, que estaba sobrepasada de angustia y que necesitaba una reserva para dos. Cuando voy a tomársela y me dice el apellido un click resonó en mi cabeza, no lo identificaba pero sabía que ese apellido me era familiar.
De ahora en más ella será M y él será D.
D, su pareja (yo pensaba) llegaría más tarde. Me preguntó si podía venir la hija a visitarla, la situación perfilaba rara, conflictiva...M no se quedaría con él pero necesitaban un espacio para hablar.
Apenas le oí cuando me dijo que habia una reserva en su nombre, el hilo de voz hacia conjunto con su delgadez, la facciones demacradas, los ojos sin luz. Me costó reconocerlo pero supe quién era, su metro noventa encorvado no podía disimular al hombre de porte llamativo que otrora fuera, lo hice pasar, al rato llegó M y por la noche la hija, una muchachita de unos 20 años que lo abrazaba con una ternura incréible.
Más tarde madre e hija se fueron.

Ya por la mañana llegó M, desayunaron y cuando el comedor quedó desocupado y me acerqué por si necesitaban algo, D bajó a buscar unos papeles y M me dice; lo conocés no?...Sí, me salió casi sin querer.
Con los ojos llenos de lágrimas me hizo un resumen de lo sucedido, D se enganchó con una mujer uruguaya por el chat como una conquista, M, su mujer, lo descubrió de casualidad, D tenia todo listo para irse a vivir a Montevideo con la otra, hasta habia vendido el auto sin que M supiera, se pueden imaginar guerra en la casa, D peleando la golpea, interviene la hija, otros parientes,la policia, el juez, orden de restricción, la mina de Uruguay lo patea, las cosas en el hospital se complican, D... irascible se pelea con otro médico (el director) lo echan en el peor de los escándalos. D llega a su casa de la cual conserva una llave mientras M está trabajando afuera, se encierra en la habitación e intenta suicidarse.
Atención psiquiatrica, internación...6 meses de rehabilitación en la cual la mujer lo acompaña porque D no tiene a nadie.
Ya terminado el tratamiento D quiere volver...M no quiere saber nada pero tampoco quiere dejarlo "tirado"...es el padre de su hija. D sin trabajo, consigue en el hospital de San Antonio Oeste gracias a un colega que le da una mano.
Agobiante...Denso.
Termina el feriado y se van, ella lo lleva a la terminal y cada uno a su vida. Al tiempo me la encuentro en el super, me saluda y me dice que llegaron a un acuerdo, D vendrá a visitar a su hija cada feriado largo o para las fiestas.

Ya hacen casi 3 años, que hacen la rutina de los feriados y las fiestas; D ya se adaptó y pide una single, M sólo, hace la reserva, lo trae al hotel, lo viene a buscar, lo lleva a la terminal...Pasan el día en la que fue su casa por la noche D vuelve al hotel.
No han vuelto a ser pareja, M está sola, D también. Me contó en un desayuno que ahora está trabajando en Paraná/Entre Ríos, que dentro de todo se siente bien, que hará lo imposible por recuperar a su familia asi deba esperar toda la vida que lo perdonen.
Era un soberbio, se creía el dueño del mundo, siempre fue un excelente profesional que peleaba contra la burocracia-política de los hospitales y te atendía igual, parecia prepotente pero era su estilo nomás...Hoy parece un fantasma, ya no es quien era, una vez me dijo que la vida le enseño a cambiar de opinión en muchas aspectos con respecto a la gente y a las situaciones...Por qué él no merecería una oportunidad?

La última palabra la tiene M, sé que sigue dolida...que vive tranquila así... que también tiene miedo...que sufrió muchísimo...que ya organizó su vida... y por sobre todo, que no es fácil perdonar...Ud podrían?